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La primera llamada:  ?Algo pasa, algo no funciona como esperaba?.

Un día llegó a mi este pensamiento sin esperarlo, hace ya unos 8 años, no veía la realidad, una máscara me la tapaba. Ahora sé que era una llamada que procedía de mi interior, una voz que procedía de un sentimiento de vacío y abandonado. Era mi energía femenina que me pedía salir, unas cualidades y valores que tenía, como muchas mujeres de mi época tapadas, dañadas o heridas y un grito de dolor interno, con síntomas internos me hicieron sentir una sensación de malestar y falta de amor personal que me condicionaba mi vida. La llamada fue lenta en el tiempo pero con gran intensidad en sus manifestaciones, desilusión, ansiedad, desengaño, frustración, dolores osteomusculares, empezaba mi etapa premenopausia, no reparaba en ello, solo me sentía triste y un dolor no reconocido me invadía a diario, era la queja de mi esencia femenina, que no estaba atendiendo, por las demandas externas y obligaciones profesionales y personales.

En ese momento yo no sabía qué era lo que en realidad me pasaba, mi mente racional y mis consultas médicas me diagnosticaron, desde lo racional y técnico, hipotiroidismo, ansiedad, depresión, premenopausia?nadie me dijo que mi ?guerrera ejecutiva? me estaba dañando y que mi niña interna estaba aullando y llorando, buscando amor y reconocimiento en un sitio equivocado, fuera, en personas donde no iba a encontrar lo que necesitaba, quererme más YO, volver a reconocer mis cualidades femeninas y equilibrarlas con las masculinas que también necesitaba.

Ahora sé que era una llamada al cambio, a una muerte con ?esa guerrera? que era para volver a nacer en la que ahora soy, Mar. Necesitaba una transformación un darme cuenta de que ese no era el camino, algo que yo sintiera sin influencias externas, algo muy personal, nacido de mi esencia.

Créeme no sirven los mensajes externos cuando tu femenino te llama, porque nos hemos desconectado en nuestra sociedad de esas cualidades para hacer frente a lo que se nos pedía, el hacer para tener desde la energía masculina: éxito, diplomas, prestigio, ascensos laborales, economía y reconocimiento social, matrimonio, hijos, cuidado de familiares, y para brillar en la sociedad, además estar siempre ?dispuesta y arreglada? para los demás. ¿Tu salud? Claro también cuidada, ¿haces deporte? Claro siempre que puedo, ¿cuidas de ti? Lo que me da tiempo, el día no da para más. Con ello, y después de una educación guiada hacia la ?niña buena? que en muchas ocasiones he comentado, nos hemos visto en el papel de guerreras, como Atenea para lidiar, desde lo masculino, con la vida de diario y las nuevas imposiciones de superwoman que nos imponen los demás.

En estos casos, lo mejor es seguir la llamada de nuestra esencia femenina, que quiere y pide que le hagas caso y en muchas ocasiones demostrando con síntomas y patologías su malestar. Sistema inmunológico, hormonal, (con cambios en la menopausia), endocrino, osteomuscular, cardiovascular, oncológico? nos dan un toque de cambio y transformación, ya muy estudiado por la ciencia, y es que no podemos ser quienes no somos, ni ir contra nuestra biología y naturaleza.

Somos mujeres y desde nuestra esencia y rica sabiduría debemos vivir, aprender a liderar nuestra vida equilibrando nuestras energías, las dos, y saber utilizarlas desde sus cualidades cuando haga falta.

La llamada que te ofrezco es un principio a mucho más, a llegar a la claridad que con mi luz te acompaño para:


Si sigues leyendo es porque te resuena esta llamada de tu femenino hambriento de amor, de que le prestes toda la atención que merece, porque tu femenino eres tu en toda tu esencia comienza a despertar.

¿Comenzamos?

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